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La Opera en Rosario

UNA TRADICION DE MAS DE UN SIGLO

La ciudad de Rosario posee una ininterrumpida tradición operística de más de un siglo ( la primera ópera completa se representó en 1857 en el Teatro de la Esperanza ). Una historia sostenida con titánico esfuerzo por varias generaciones de artistas, empresarios y aficionados que a lo largo de los años hicieron posible que este difícil y costoso arte se siga representando en la ciudad, más allá de las modas, los fluctuantes avatares económicos y la reticente ayuda oficial. Desde finales del siglo pasado, Rosario se configuraba como una pujante ciudad agro exportadora que recibía enormes contingentes de inmigrantes europeos. Los empresarios vislumbraron el filón que significaba el sustancial aumento de público, y las grandes compañías líricas ( sobre todo italianas ) incrementaron las visitas a nuestras costas. Las barracas y pequeños teatros de la ciudad ( viejo Olimpo, Politeama ) se tornaron insuficientes e inadecuados para llevar a cabo espectáculos operísticos, lo que motivó la construcción de nuevos espacios.

El año 1904 marcó un hito en la historia del arte local. Se inauguraron en Rosario dos magníficos coliseos especialmente acondicionados para el espectáculo lírico: el Teatro La Opera ( hoy El Círculo ) y el Teatro Colón ( irresponsablemente demolido en los años cincuenta ). Años más tarde se les agregaría el Teatro La Comedia y el Odeón ( actual Auditorio Fundación Astengo ).

En estos escenarios se desarrollaron las más antológicas funciones, inimaginables hoy en cualquier teatro de provincia. Basta enumerar algunas de las celebridades que se presentaron: Luisa Tetrazzini ( diva cuyo carruaje fue empujado a pulso por una fervorosa multitud de admiradores desde el hotel hasta la Estación Rosario Central ), Rosina Storchio, Titta Ruffo, Bernardo de Muro, Elvira de Hidalgo, Enrico Caruso ( en una inolvidable función de I PAGLIACCI, en la cual, según los investigadores, se llegó a "alquilar" por turnos un agujero del decorado para verlo cantar ), Gabriela Besanzoni, Tito Schipa, Amelita Galli Curci, María Barrientos, Carlo Galeffi, Claudia Muzzio, Giácomo Lauri Volpi, Miguel Fleta, Lily Pons y Beniamino Gigli, entre la inmensa pléyade de ilustres visitantes.

También el Rosario del primer cuarto de siglo supo de rarezas y singulares privilegios musicales: aquí se realizó el estreno nacional ( no oficial ) de " TOSCA ", de G. Puccini, Pietro Mascagni dirigió su ópera " ISABEAU ", y Saint Saens hizo lo propio con su " SANSON y DALILA ".

Asimismo, esta ciudad fue y es un notable semillero de artistas líricos. No pocos alcanzaron relieve internacional, entre ellos podemos citar a Adelaida Saraceni, Felipe Romito, Antonio Carrión, Blanca Rosa Baigorri, José Cura.

Desde la última posguerra mundial, razones económicas y culturales contribuyeron a la decadencia ( aunque no a la extinción ) del género en nuestro medio. Las grandes representaciones se fueron haciendo cada vez más esporádicas, suplidas muchas veces por versiones de concierto integrales. Un esfuerzo sin duda válido, pero carente de algunos de los fuertes condimentos que han hecho de la ópera la más compleja de las artes, ya que nuclea la música, el canto, el teatro y la danza.