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Teatro El Círculo » Restauración - Año 2004 » Restauración y Rehabilitacion edilicia

Restauración y Rehabilitacion edilicia

A comienzos del año 1998, la Comisión Directiva de la Asociación Cultural “El Círculo”, bajo la presidencia del Dr. Guido Martínez Carbonell, se propuso encarar la recuperación edilicia integral del edificio, que por entonces se encontraba en un estado de deterioro indigno de su trayectoria. Coincidentemente se decidió recuperar y poner en marcha una actividad artístico-cultural que se proyectara en beneficio de Rosario pero también que devolviera al teatro el prestigio internacional ganado en el pasado, desde sus mismos inicios en junio de 1904 como Teatro “La Opera”. Hoy puede afirmarse con legítimo orgullo que aquellas metas propuestas se cumplieron puntualmente. Con el primer objetivo, entre 1998 y 2004 se llevó a cabo la restauración y refacción de la totalidad de los baños del teatro así como también la de más de treinta salones donde originariamente funcionaban los talleres de los distintos oficios vinculados con la época de oro de la actividad operística, cuando el teatro recibía a las grandes compañías italianas que en muchos casos superaban holgadamente el centenar de personas (verdaderas comunidades móviles), y que arribaban en los vapores que realizaban la travesía oceánica. Dichos salones son ámbito en la actualidad de las actividades del Estudio de Comedias Musicales y del Ballet Clásico Ruso. Se procedió asimismo al arreglo y puesta en funcionamiento del telón de seguridad contra incendios; y se llevó a cabo el reemplazo del sistema antiincendio completo, con la colocación de una nueva bomba cisterna además de la provisión de conductos, mangueras y demás elementos, a lo que se sumó la instalación de un ascensor. Durante el transcurso del año 2004, dos prestigiosos profesionales rosarinos, los arquitectos Matilde Luetich y Drazen Juraga –quienes realizaron las tareas en carácter ad honorem-, fueron designados para dirigir las obras de restauración y rehabilitación del teatro, fecha que coincidió con el centenario del teatro y su condición de sede de los actos principales del III Congreso Internacional de la Lengua Española. Bajo su ejecución se ejecutaron la siguientes obras: limpieza y pintura del frente y de gran parte del interior, hall de ingreso, escaleras, circulaciones, sala principal, pañol; revoques en foyer y pinturas total de salas anexas, repitiendo siempre los colores originales. Se reacondicionaron y retapizaron todas las butacas, cambiándose solo las de la platea alta. Se cambiaron cortinas, se limpiaron y repusieron los bronces de los herrajes y de las señalizaciones, se retapizaron los apoyabrazos de barandas y de separadores de palcos y se restauró parte de los pisos venecianos del hall de ingreso. Por su parte, treinta y cinco estudiantes de la Escuela de Bellas Artes realizaron la restauración de la pintura decorativa, de las molduras, de los faltantes de yeso, de los frentes de baranda y techos de palcos, de la boca de escenario, de techos de escaleras y salas inmediatas al foyer. Todo se limpió y se fijo y solo se pintaron los faltantes. Por último, el gran desafío: proveer de aire acondicionado al hall de ingreso, escenario, sala y foyer. Todo eso tratando de perturbar lo menos posible su estructura edilicia y su capacidad acústica. A todo lo anterior se le debe adicionar la concreción de trabajos varios como ser instalación de canaletas, membrana hidráulica, pulido de pisos, iluminación de fachada, revitalización y embellecimiento del Museo de Arte Sacro “Eduardo Barnes”, remodelación del patio de la casa anexa, etc. La Municipalidad de Rosario por su parte, tuvo a su cargo una importante y significativa intervención en el espacio urbano inmediato, nivelando en la esquina calle y vereda y generando de ese modo un espacio que dio nuevo marco visual al edificio, mas acorde seguramente con el entorno original. La colocación de un adoquinado que devolvía al tramo de calle Laprida y Mendoza, ocupado por el edificio, la condición que el mismo ostentaba a principios de siglo, en la época de inauguración del Teatro “La Opera”, le dio a la vieja esquina parte de su escenografía de 100 años atrás. Pero también contribuyó sensiblemente a la disminución de las vibraciones producidas por el intenso movimiento vehicular sobre la mencionada arteria al hacer obligatorio un tránsito mas lento tanto de los automóviles como del transporte urbano de pasajeros que efectúa su recorrido por la misma. Salvo la mencionada intervención municipal, el resto de la puesta en valor fue posible, en un 90 por ciento, gracias al aporte económico de empresarios de nuestra comunidad; el 10 por ciento restante lo solventó el gobierno provincial, quien llevó adelante la gestión general de obtención de recursos. Todo ese arduo emprendimiento se realizó entre marzo y noviembre del año 2004, y participaron aproximadamente 120 personas, todas ellas respetuosas y contagiadas de la misma mística de preservación. A partir de 2005 las obras continuaron sin descanso: arreglo de todos los techos del teatro por numerosas filtraciones; provisión de un sistema de calefacción por calderas de rendimiento rápido y económico; dotación de aire acondicionado a la Sala “Vila Ortiz”, Sala “Juan J. Trillas”, capilla camarines y nueva sala de reuniones; y ensanche del foso de orquesta para permitir la presentación de óperas con orquestación numerosa. Se concretó asimismo la recuperación de camarines en el segundo piso para albergar elencos numerosos; se procedió a la restauración de los tres principales pianos del teatro, importando piezas de los mismos; y la recuperación completa del techo del foyer, sus gargantas, yesería y dorado a la hoja; y elevación de butacas del sector tertulias y gradas, a fin de que desapareciera la visión dificultosa o nula de alrededor de cien asientos de dichos sectores. Con esos trabajos el Teatro El Círculo aparece hoy plenamente recuperado y con todo el esplendor original, al que se suman los avances tecnológicos y técnicos vinculados al mayor confort de los espectadores.

A comienzos del año 1998, la Comisión Directiva de la Asociación Cultural  “El Círculo”, bajo la presidencia del Dr. Guido Martínez Carbonell, se propuso encarar la recuperación edilicia integral del edificio, que por entonces se encontraba en un estado de deterioro indigno de su trayectoria. Coincidentemente se decidió recuperar y poner en marcha una actividad artístico-cultural que se proyectara en beneficio de Rosario pero también que devolviera al teatro el prestigio internacional ganado en el pasado, desde sus mismos inicios en junio de 1904 como Teatro “La Opera”. Hoy puede afirmarse con legítimo orgullo que aquellas metas propuestas se cumplieron puntualmente.
Con el primer objetivo, entre 1998 y 2004 se llevó a cabo la restauración y refacción de la totalidad de los baños del teatro así como también la de más de treinta salones donde originariamente funcionaban los talleres de los distintos oficios vinculados con la época de oro de la actividad operística, cuando el teatro recibía a las grandes compañías italianas que en muchos casos superaban holgadamente el centenar de personas (verdaderas comunidades móviles), y que arribaban en los vapores que realizaban la travesía oceánica. Dichos salones son ámbito en la actualidad de las actividades del Estudio de Comedias Musicales y del Ballet Clásico Ruso.
Se procedió asimismo al arreglo y puesta en funcionamiento del telón de seguridad contra incendios; y se llevó a cabo el reemplazo del sistema antiincendio completo, con la colocación de una nueva bomba cisterna además de la provisión de conductos, mangueras y demás elementos, a lo que se sumó la instalación de un ascensor.
Durante el transcurso del año 2004, dos prestigiosos profesionales rosarinos, los arquitectos Matilde Luetich y Drazen Juraga –quienes realizaron las tareas en carácter ad honorem-, fueron designados para dirigir las obras de restauración y rehabilitación del teatro, fecha que coincidió con el centenario del teatro y su condición de sede de los actos principales del III Congreso Internacional de la Lengua Española.
Bajo su ejecución se ejecutaron la siguientes obras: limpieza y pintura del frente y de gran parte del interior, hall de ingreso, escaleras, circulaciones, sala principal, pañol; revoques en foyer y pinturas total de salas anexas, repitiendo siempre los colores originales. Se reacondicionaron y retapizaron todas las butacas, cambiándose solo las de la platea alta. Se cambiaron cortinas, se limpiaron y repusieron los bronces de los herrajes y de las señalizaciones, se retapizaron los apoyabrazos de barandas y de separadores de palcos y se restauró parte de los pisos venecianos del hall de ingreso.
Por su parte, treinta y cinco estudiantes de la Escuela de Bellas Artes realizaron la restauración de la pintura decorativa, de las molduras, de los faltantes de yeso, de los frentes de baranda y techos de palcos, de la boca de escenario, de techos de escaleras y salas inmediatas al foyer. Todo se limpió y se fijo y solo se pintaron los faltantes.
Por último, el gran desafío: proveer de aire acondicionado al hall de ingreso, escenario, sala y foyer. Todo eso tratando de perturbar lo menos posible su estructura edilicia y su capacidad acústica.
A todo lo anterior se le debe adicionar la concreción de trabajos varios como ser instalación de canaletas, membrana hidráulica, pulido de pisos, iluminación de fachada, revitalización y embellecimiento del Museo de Arte Sacro “Eduardo Barnes”, remodelación del patio de la casa anexa, etc.
La Municipalidad de Rosario por su parte, tuvo a su cargo una importante y significativa intervención en el espacio urbano inmediato, nivelando en la esquina calle y vereda y generando de ese modo un espacio que dio nuevo marco visual al edificio, mas acorde seguramente con el entorno original. La colocación de un adoquinado que devolvía al tramo de calle Laprida y Mendoza, ocupado por el edificio, la condición que el mismo ostentaba a principios de siglo, en la época de inauguración del Teatro “La Opera”, le dio a la vieja esquina parte de su escenografía de 100 años atrás. Pero también contribuyó sensiblemente a la disminución de las vibraciones producidas por el intenso movimiento vehicular sobre la mencionada arteria al hacer obligatorio un tránsito mas lento tanto de los automóviles como del transporte urbano de pasajeros que efectúa su recorrido por la misma. Salvo la mencionada intervención municipal, el resto de la puesta en valor fue posible, en un 90 por ciento, gracias al aporte económico de empresarios de nuestra comunidad; el 10 por ciento restante lo solventó el gobierno provincial, quien llevó adelante la gestión general de obtención de recursos. Todo ese arduo emprendimiento se realizó entre marzo y noviembre del año 2004, y participaron aproximadamente 120 personas, todas ellas respetuosas y contagiadas de la misma mística de preservación.
A partir de 2005 las obras continuaron sin descanso: arreglo de todos los techos del teatro por numerosas filtraciones; provisión de un sistema de calefacción por calderas de rendimiento rápido y económico; dotación de aire acondicionado a la Sala “Vila Ortiz”, Sala “Juan J. Trillas”, capilla camarines y nueva sala de reuniones; y ensanche del foso de orquesta para permitir la presentación de óperas con orquestación numerosa. Se concretó asimismo la recuperación de camarines en el segundo piso para albergar elencos numerosos; se procedió a la restauración de los tres principales pianos del teatro, importando piezas de los mismos; y la recuperación completa del techo del foyer, sus gargantas, yesería y dorado a la hoja; y elevación de butacas del sector tertulias y gradas, a fin de que desapareciera la visión dificultosa o nula de alrededor de cien asientos de dichos sectores.
Con esos trabajos el Teatro El Círculo aparece hoy plenamente recuperado y con todo el esplendor original, al que se suman los avances tecnológicos y técnicos vinculados al mayor confort de los espectadores.